Hola Radioescuchas, bienvenidos a una nueva emisión de las músicas del mundo con Viento en popa ensamble, programa que se produce y emite por 104.1 Unicauca estéreo, el universo sonoro de las culturas. Mi nombre es Pablo Gnecco y en esta ocasión rendimos un homenaje a la agrupación nariñense Raíces Andinas en sus 40 años de vida artística. Partiremos explorando en este programa su historia y sus influencias como también parte de su discografía.
El 10 de octubre de 1981 es la fecha en la cual Raíces andinas data su nacimiento. A partir de este momento se ha fraguado un sueño bajo el amparo del arte musical. Con el paso del tiempo, esa búsqueda ha construido y consolidado un rumbo fijo, una amplia senda artística, una compleja misión a la que se afronta sólo con la devoción y disciplina de los apasionados amantes. En la actualidad, Raíces Andinas representa para la cultura de Colombia un baluarte que se enriquece con los procesos artísticos que sus integrantes han liderado en su región durante 4 décadas. Sin embargo, sus inicios se pueden rastrear a momentos anteriores. Eran finales de la década de 1970 cuando despertó en los fundadores de Raíces Andinas una gran pasión por los sonidos y melodías de los Andes, de las quenas, zampoñas, tambores y charangos, la música de cuerdas, las voces del pueblo latinoamericano. No superaban los 15 años de edad cuando fueron encantados por la llegada de la música andina a su casa en momentos de fiesta y reunión familiar. Fue así como los hermanos Coral Enríquez: Omar, Hernán y Yovani emprendieron un grato camino que hoy los posiciona como protagonistas de uno de los grupos musicales más relevantes de su región. Comenzamos la audición con el tema Cuartetas por diversión de los hermanos Angel y Violeta Parra seguido de Longuita Otavaleña de Inti illimani.
Cuenta Don Benjamín Coral, padre del hogar donde nace este sueño, que toda su familia ha estado involucrada en la forja del tesoro de sus tres hijos. Recordando el pasado, viene a su memoria un día en que llegó a su casa una carga de cañas, tundilla, carrizo y bambú. Un poco enfadado por el desconocimiento de lo sucedido pero reconociendo una responsabilidad que con amor hasta hoy asume, pagó todo el material que había llegado a su hogar. Este fue para él un momento digno de colección en lo que sería después el apadrinar, junto a su esposa, doña Hilda Enríquez, el anhelo de sus hijos y todos los amigos músicos que se fueron sumando a este sueño durante más de 40 años. Escucharemos a continuación Luna Tucumana de los Chalchaleros y El cascabel de Illapu en las Músicas del mundo con Viento en popa ensamble.
Así empezó esta historia musical, con el anhelo que los jóvenes Corales tuvieron para aprender sobre la música andina y fabricar sus propios instrumentos. Para su suerte, la vida confabuló a su favor. Un día, los jóvenes hermanos fueron a visitar a Ligia, la mayor de la camada quien era una nueva profesora en Colón Putumayo, un pequeño pueblo en las montañas aledañas a la laguna de la Cocha y el nacimiento del río Patascoy. En esos páramos es donde los imponentes Andes se transforman gradualmente en la magnífica selva amazónica. Una vez ahí, fueron recibidos por la comunidad en general que los acogió como en casa y los invitaron a explorar el pueblo y sus alrededores. En sus caminatas por el campo pudieron notar que en las cañadas abundaban las tundas con las que se construyen las zampoñas y quenas, instrumentos que aparecían en las portadas de los discos de Savia Andina que Gonzalo, su hermano mayor, coleccionaba. Era la época donde la madera no estaba lista para ser quena o para ser siku pero la calidez de los habitantes de la región les aseguró que esas plantas serían cortadas, secadas y enviadas a Pasto, directamente a la casa de la profesora Elsa Ligia. Escucharemos a continuación Ya no somos nosotros de los hermanos parra y después a Raíces Andinas con La vicuñita en las músicas del mundo con Viento en popa ensamble.
La aventura había comenzado, la inquietud musical de los jóvenes Corales era amplia. Henry, otro de los hermanos, había llevado a casa una guitarra para amenizar los ratos de ocio y rápidamente Omar aprendió los primeros acordes que pronto Hernán y Yovani imitaron. Después junto a Nancy, su hermana, interpretaban música colombiana y andina en festivales de la canción y zainetes de colegio. Para esos días el acceso a los materiales para el estudio de la música era limitado y los instrumentos andinos eran prácticamente inexistentes en Pasto, sin embargo, existía el acceso a algunos trabajos discográficos. Fue así como Omar se valió de todo el conocimiento de dibujo técnico, adquirido en su colegio, y con la ayuda de reglas, escuadras y compases calculó las medidas exactas para copiar la quena que aparece en el disco Ritmos y canciones del altiplano volumen 1 del Savia Andina. Los jóvenes Corales estaban listos para asumir la responsabilidad que aún hoy descansa en sus hombros. Escucharemos a continuación La danza del sikuri de Savia Andina seguido de la versión de Isla Saca Raíces Andinas en las Músicas del mundo con Viento en popa ensamble.
Para 1980 Omar y Hernán conformaron el primer Raíces Andinas al lado de Carlos Narváez, Fabián Jiménez y Miller Sánchez. El grupo lanza su propuesta con el montaje de obras del repertorio tradicional de la música latinoamericana y andina. Fue así como pronto salieron a recorrer Colombia y Ecuador buscando crear y enriquecer sus propios sonidos. Es importante resaltar que el ambiente artístico que rodeó la agrupación fue muy rico y diverso. El crecimiento que experimentaron los integrantes se retroalimentaba con dinámica cultural de la ciudad, el interés de la apropiación de esa identidad desde los barrios y los colegios y el desbordante talento de los habitantes de Nariño. Para mediados de la década de 1980, Raíces Andinas sufrió una reestructuración, en parte originada por la partida de Hernán al cumplimiento del servicio militar y el viaje de los otros integrantes del grupo hacia Bogotá para pasar proyectar ahí su potencial artístico. Tras algunos meses fructíferos, Omar vuelve a Pasto desde la capital y enfoca su trabajo en el acompañamiento musical del grupo de danzas Runa Llajcta. Fabián y Miller deciden buscar fortuna con sus propios proyectos, por tanto, fue necesario buscar nuevos integrantes, a los cuales Hernán se uniría posteriormente. La nueva nómina fue integrada por Carlos Chavez, Pablo Hernández, Edgar Josa y Henry Oviedo a quienes se uniría posteriormente Yovani, el hermano menor de la camada. Escucharemos ahora a Raíces Andinas con Los caballos pisaron el sol y después Rumichaca.
Para finales de la década de los ochenta, Raíces Andinas logra afianzar una base sólida que aún hoy sostiene este proyecto, enfocan su trabajo en las músicas tradicionales de la región nariñense y de Colombia y en 1988 ganan el festival Mono Núñez, en Ginebra Valle y eso los impulsó enormemente para la participación en un sin número de eventos de música andina y colombiana en el país. Por esos días, se estableció un vínculo importante con Luis Felipe Benavides, pintor y poeta quien participó activamente en su primer Larga Duración, Valle de Piedra, grabado en la ciudad de Quito en 1989. Escucharemos a continuación, del mismo álbum, El cisne seguido de Pedro Bombo.
Esperamos que este programa haya sido de su agrado y los invitamos a seguir en sintonía de 104.1 Unicauca estéreo, el universo sonoro de las culturas. También a comunicarse con nuestro equipo de producción por medio del correo vientoenpopaensamble@gmail.com, es muy importante conocer sus inquietudes y experiencias. Para esta emisión contamos con el apoyo de Diana Coral. Nosotros somos , Maria Alejandra Medina en la cordinación general, Gabriel Coral en la dirección y quien les habla Pablo Gnecco. Hasta la próxima
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