domingo, 1 de mayo de 2022

Herencia Africana en la cartografía musical de Colombia


Herencia africana en la cartografía musical de Colombia

Hola Radioescuchas, bienvenidos a una nueva emisión de las músicas del mundo con Viento en popa ensamble, programa que se produce y emite por 104.1 Unicauca estéreo, el universo sonoro de las culturas. Mi nombre es Pablo Gnecco y en esta ocasión emprendemos una aventura descubriendo la herencia africana presente en la cartografía musical de Colombia. 

La cultura colombiana se caracteriza notablemente por su diversidad. El arraigo culturales de las gentes de Colombia es tan variado como lo son los pisos térmicos de este país. La mezcla cultural es lo que hoy identifica a la nación colombiana. Esta tiene una enmarañada historia y es nutrida por muchos afluentes. Sin embargo, puede decirse que tiene sus orígenes en los tiempos de la colonia, donde el modelo económico de la época, fenómeno perpetuado durante dos siglos conocido como triángulo comercial colonial, permitió el flujo de grandes riquezas amasadas con base en la esclavización de millones de personas. El movimiento comercial que conllevaba esta triangulación consistió en el traslado de grandes capitales obtenidos en América producto de la explotación de su territorio y sus recursos. Las potencias coloniales: inglesa, neerlandesa, francesa, española y portuguesa, llevaban esos grandes capitales hacía Europa. Una vez ahí, las riquezas americanas se intercambiaban por materias primas que viajaban hacia África donde se canjeaban por personas quienes eran privadas de su libertad, puestas en barcos arbitrariamente y llevadas a América con el fin de ser vendidas como mano de obra en unas condiciones de vida totalmente precarias. Este comercio concluyó con la acumulación de capitales exorbitantes no solamente de los imperios europeos sino también de comunidades originarias de África, incluyendo musulmanes, que participaron también en la trata de personas. Es en ese momento histórico donde la ida y venida de cientos de miles de personas fueron el germen de la diversa cultura de Colombia. En esos albores, la dignidad de esas gentes privadas de su libertad se transformó en protesta y, en un acto magno de rebeldía, huyeron de sus captores para fundar quilombos y palenques a lo largo de toda América. El primero de estos hechos que tuvo lugar en el continente sucedió en pleno siglo XVI, en lo que se conoció como San Basilio de Palenque, al norte de Colombia; comunidad fundada por esclavos africanos, unos libertos y otros huídos, que hasta el día de hoy conserva su lengua y tradición de una manera muy propia y preservada. De ese lugar es originario el Bullerengue, un aire musical con una vívida herencia africana. Escucharemos a continuación a Etelvina Maldonado interpretando el Bullerengue Déjala llorar.


La nación colombiana cuenta con razgos diversos y son muy variados los aspectos que representan identidad y unidad. De ahí la importancia de un imaginario tolerante y pluricultural que reconozca en la diferencia el potencial de riqueza de este territorio. Es paradójico, puesto que algunos elementos representativos de las diferentes culturas de la nación no son representativos del cúmulo general del pueblo colombiano. Sin embargo, su concepto de unidad se ha ido transformando con el tiempo. En la actualidad existe una clasificación de la geografía colombiana que se planteó como una herramienta pedagógica para el cultivo y fortalecimiento de las regiones que componen el país y sus músicas. La base de este planteamiento territorial es la influencia cultural y los usos musicales propios de cada región. Como resultado de esa organización se establecieron 11 ejes musicales a través de todo el territorio colombiano que constituyen una clasificación aproximada desde las músicas, los formatos y la influencia territorial de las mismas, que no pretende ser excluyente ni exhaustiva, por el contrario, facilita su estudio y la implementación de propuestas formativas. En ese sentido, en los 11 ejes de la cartografía musical de Colombia existen distintos grados de influencia de las raíces de África, aunque en algunas de ellas la herencia africana es más evidente debido a la organología utilizada y los patrones rítmicos y melódicos que en esas músicas se oye. En la siguiente sección de nuestra audición oiremos, en un barrido de norte a sur, obras de las regiones que gozan de una influencia hereditaria de África de manera más directa. Comenzamos con Hellen Whitetaker, desde la región insular, en la isla de Providencia, interpretando la obra Naturally; después la obra Selva María, proveniente del caribe oriental del país, en la interpretación de Alejo Duran y cierra el bloque La banda de Nayo, desde el caribe occidental de Colombia, con la obra La Puya Flautera.

Debido a que, en Colombia, la carencia de una infraestructura adecuada dificultó la comunicación entre las distintas regiones, la unidad de lo que identifica a la nación ha sufrido varios cambios de apropiación a través de las generaciones. Adicionalmente, en un pasado se consideraba que en el país había únicamente cinco regiones musicales que se limitaban y ajustaban a la división geográfica de la nación. El estudio de las músicas tradicionales folclóricas a través de los 11 ejes musicales, planteados hasta 2019 puesto que pueden ser más, se concibe como un gran avance en la búsqueda del reconocimiento, formación y salvaguardia del patrimonio musical de la nación. Es, sin embargo, el folclor, uno de los elementos que más se ha modificado durante el transcurso de la historia nacional. Aunque los aires musicales que hoy se conciben como representativos de las regiones o folclóricos surgen de una síntesis mestiza y de procesos históricos, su escogencia no es un hecho fortuito. De hecho, hace parte de todo un aparataje que se remonta hasta la Europa del siglo XIX donde los movimientos del posromanticismo planteaban la necesidad de mirar hacia los afectos más populares para gozar de un contundente imaginario colectivo. Entre finales del siglo XIX y principios del XX las tradiciones pasaron por un filtro, el fino tamiz del registro escrito que permitió la perduración en el tiempo de algunas sonoridades y memorias y, por otro lado, el desecho y olvido de otras cuantas que no se ajustaban al ideal imaginario de nación. Esta selección se dió de manera orgánica, puesto que estuvo en gran medida asociada al gusto personal de quienes hicieron esa selección. En ello radica la simpleza de este asunto, puesto que las personas que tenían la posibilidad de escribir acerca de las tradiciones se limitaba en esos días a un pequeño grupo de personas con características muy particulares, básicamente: hombres blancos de la élite. Oiremos a continuación, desde la región Pacifico norte, a Zully Murillo interpretando la obra Miedo en el Monte y después a la Familia Torres desde la región Pácifico Sur con el tema Pango Marabajeño. 

El folclor, visto desde el aparataje del andamiaje institucional del estado, cumple una misión catalizadora puesto que significa un instrumento que permite institucionalizar prácticas que encaminan una homogeneización general de las ideas que tienen los habitantes de un país o una región, al menos bajo los criterios de la civilización moderna. Por otra parte, hay un interés de que las pedagogías relacionadas con lo festivo hagan parte de un dominio institucional para generar una herramienta que ayude a fomentar la pertenencia de los ciudadanos al proyecto nacional. La difícil comunicación entre las distintas regiones del país durante gran parte del siglo XX dificultó el proceso de un imaginario colectivo nacional amplio, o al menos consciente de su diversidad, sin embargo, protegió las características propias culturales de cada zona, las maneras de hablar, las recetas, las danzas y por supuesto los estilos de interpretación musical. En este punto, es importante mencionar que aunque las condiciones regionales son sumamente diferentes cuando se comparan los distintos ejes, las raíces más antiguas de las tradiciones colombianas se remontan a las épocas del triángulo comercial colonial. Otras de las situaciones que se dieron en la precaria infraestructura de conexión nacional fue la aparición de zonas que debido a su aislamiento quedaron entre distintas áreas de influencia. Es el caso de los valles interandinos del pácifico, región en la cual los aires colombianos se tornan de otros colores al ser interpretados por sus gentes. Esta zona está en proceso de documentar pedagógicamente sus prácticas como ya se han desarrollado en las otras regiones. Escucharemos finalizando la audición de la región de valles interandinos del Pácifico a Elvar Mosquera interpretando el tema Evocando mi Patía, después a las Cantoras del Patía y el tema El Trapiche y cerrando el programa a La Chirimia del Río Napi y el tema Qué bonito es el Río Napi.

Esperamos que este programa haya sido de su agrado y los invitamos a seguir en sintonía de 104.1 Unicauca estéreo, el universo sonoro de las culturas. También a comunicarse con nuestro equipo de producción por medio del correo vientoenpopaensamble@gmail.com, es muy importante conocer sus inquietudes y experiencias. Agradecemos infinitamente a los oyentes su atención y escucha. Nosotros somos Maria Alejandra Medina en la coordinación general, Gabriel Coral en la dirección y quien les habla es Pablo Gnecco. Hasta la próxima

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